Tuve que aprender Morse para seguir el dictado de tus caderas.
Lo suyo era uno de esos asuntos que sólo se resuelven con una noche de caderazos.
Caderas amplias, cintura breve y yo ya olvidé hasta mi nombre ¿Qué hago aquí y no pidiéndote la hora o algo?
¡Vale más un buen oleaje que un gran buque!
Estuche que guardas divino tesoro,
te agitas enfurecido hasta que no puedes más;
entonces te derramas sobre mí, vencido.
Al ver la cadencia de su cadera al bailar, supo con quién quería bailar esa noche. En su casa, en su cama...
Con fuertes caderazos, él busca encender la llama del amor que, extrañamente, no se apaga a pesar de que ella lo humedece tanto.
Caderas bamboleantes, su vaivén me habla al oído;
me incita a seguiros
va y viene
voy y me vengo...
El vaivén de tus caderas hipnóticas me arrulla en la cuna de mis herederos.
Dándole doble sentido a la vida. Selección microliteraria de mi cuenta en tuiter @_QcQ.
14 de junio de 2014
Escribo microcuentos en Tuiter con el usuario @_QcQ Monsieur Mess. Alguna vez me han preguntado si tengo un blog y sí los tenía, pero ninguno con mis cuentuitos. Bueno, ahora sí: aquí está.
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